Año malo, si los hay.
Con tristeza y muchas expectativas despedí al 2.009. Fué en él que mi amado hermano partió de la vida terrenal, sumiendo a mi corazón a un inconmensurable dolor, que persiste como el primer día.
Su recuerdo me permite mantener su presencia espiritual, a mi lado.
Solo aspiro a que este nuevo año me permita encontrar paz en mi corazón, porque su presencia espiritual estará siempre junto a mi.
Feliz año nuevo, amado hermano! que donde estés hayas encontrado tranquilidad, alegría y mucha paz.
viernes, 1 de enero de 2010
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