Pasaron siete meses. Doscientos diez días.
Hay días en que me parece que fué ayer cuando mi amado hermano cerró sus ojos verdes, como para dormir, y no despertó más.
Hay otros en que la eternidad y su ausencia van juntos.
En ambos casos, siento un inmenso vacío por su ausencia física.
Junto a él se fueron proyectos y secretos compartidos.
Cuanto te extraño!!
jueves, 10 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario